Hagamos apuestas

23 septiembre, 2016
Hagamos apuestas

Las hipotecas, aunque empiezan a mejorar ahora tras muchos años en los que se habían convertido en el suplicio de muchas familias, siguen siendo uno de los quebraderos de cabeza más comunes en nuestra sociedad. Mientras que otros países tienen una cultura del alquiler mucho más extendida, aquí, a pesar de la explosión de la burbuja inmobiliaria hace unos años y a pesar de que los alquileres se han incrementado bastante, es la propiedad la que sigue ganando la partida por goleada y eso implica que, la mayoría de los mortales, tenemos que hipotecarnos hasta las cejas.

En Bélgica, cuyo nivel de vida es mucho más caro que aquí (también tienen los sueldos más altos) la diferencia entre alquilar un piso y comprarlo puede ser de unos 300 euros o, al menos esa es la experiencia que puedo contaros: una técnico de laboratorio española que pagaba unos 600 euros de alquiler en Bruselas y que ahora ha decidido convertirse en propietaria pagando una hipoteca de 980 euros al mes. Obviamente ella lo ha hecho porque le merece la pena pero hay que tener en cuenta que al cambio con el precio de la vivienda en España estaríamos hablando de una hipoteca de unos 500 euros que, aunque elevada, es mucho más asequible que lo que muchos han llegado a pagar en estos últimos años con el interés por las nubes. Pero además, si lo analizas un poco te das cuenta de que es ridículo que nos metamos en el alquiler de un piso en el que pagamos 450 euros si por 500 podemos tenerlo en propiedad.

Esto me lleva  a pensar que, por un lado, los alquileres en España son demasiado altos en comparación a los sueldos que tenemos ya que pagar 450 euros al mes por un alquiler si tu nómina es de 900 es una locura (y eso si es que llegas a los 900 euros al mes). Tened en cuenta que la técnico de laboratorio pagaba 600 euros al mes pero su nómina es de casi 2000 euros netos así que no está nada mal ¿no? Y por otro lado, esta situación me lleva  a pensar que los precios de las viviendas, aunque elevados, no son tan caros como podrían haber sido y, por lo tanto, es el banco el que encarece la hipoteca notablemente (aunque eso ya lo sabíamos, ¿verdad?).

Resultados nefastos para todos

Al final el resultado es un montón de familias que no pueden pagar ni un alquiler decente ni una hipoteca y acaban perdiendo la vivienda sin poder hacer nada para evitarlo.

Y el caso es que esa letra pequeña que agregaban los bancos a los contratos de hipotecas ya ha salido a la luz y se les ha puesto nombre esos tejemanejes: clausula suelo, hipotecas multidivisas, etc. ) Y lo que es aún más importante: muchas familias han recuperado su dinero gracias a abogados como Miguel Durán que han luchado por lo que es injusto poniendo por delante el bienestar social sin miedo a las entidades bancarias y a las cajas de ahorro arriesgando su propio patrimonio. Pero por fin, por una vez las cosas han salido bien, y la justicia ha dado la razón a quienes la tenían que, por supuesto, no son los bancos.

Pero seguimos en la misma tónica: alquileres altos e hipotecas impagables. Aunque esta vez no por la letra pequeña de los contratos de las hipotecas bancarias sino porque los sueldos son tan bajos que no dan ni para pagar una mini-hipoteca (que ni existen). Así que de nuevo tenemos una conclusión nefasta: la solución pasa por subir unos sueldos que no van a subir o por bajar unos alquileres que no van a bajar… ¿A quién culpamos ahora? ¿A los políticos, a los banqueros o a todo el puñetero país? Hagamos apuestas.

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