Una forma de asumir la Presidencia de tu comunidad

28 septiembre, 2016
Una forma de asumir la Presidencia de tu comunidad

Cuando optamos por residir en una comunidad de vecinos sabemos que la convivencia con todas aquellas personas que viven a nuestro lado no va a ser la misma que si residiéramos en una casa. En una comunidad existen muchos factores que son comunes y que unen los caminos de unos y otros, para bien o para mal: el rellano, el ascensor, las escaleras, las luces de los pasillos… y por eso se requiere cierta responsabilidad colectiva.

El encargado de gestionar la comunidad debe tener en cuenta todo ello. No es fácil tener que hacerlo sabiendo que los vecinos de dicha comunidad asumen los costes que mes a mes les supone la hipoteca de su piso y, además, los costes que supone abonar las cuotas mensuales del edificio. Hay que tener tacto y, sobre todo, mucho tiempo.

Cuestión ésta de la que yo no dispongo. En la actualidad trabajo como locutor de radio en Madrid, un oficio que me exige el estar muchas horas fuera de casa cada día. Esto me impide estar completamente al tanto de lo que sucede en la comunidad. Yo simplemente me limito a pagar las cuotas que corresponden cada mes y poco más. Con esta situación, se puede comprender el caos que para mí supondría ser el Presidente de la comunidad.

Pues me tocó serlo. En diciembre del año pasado me comunicaron que para este 2016 me correspondía hacerme cargo de la Presidencia de la comunidad. La noticia no me sentó nada bien. Comencé a agobiarme porque, a pesar de que sabía de sobra que podía desempeñar el cargo sin ningún problema, me iba a quedar prácticamente sin tiempo libre durante todo un año.

Evidentemente no me gustaba la idea. En una Junta Extraordinaria pregunté si era obligatorio que me hiciese cargo de la Presidencia. Me comunicaron que, de acuerdo a la Ley de Propiedad Horizontal, podía solicitar un relevo al juez durante el primer mes en el que estuviera en el cargo. Así lo hice, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando éste me comunicó que no tenía motivos suficientes para rechazar el cargo.

Así pues, me convertí en Presidente de la comunidad. Pero como no estaba dispuesto a no tener tiempo libre, decidí a afrontar el cargo con ayuda. Un amigo me había recomendado que contactara con www.mbr-administradores.es, una empresa especializada en la administración de fincas y que podía echarme un cable para gestionar económicamente la comunidad.

Cuando hice oficial que la empresa se encargaría de muchos de los temas concernientes a nuestro edificio, mis vecinos me miraron extrañados. Era la primera vez que alguien tomaba una medida así y ellos no se sentían convencidos. Pero yo estaba seguro de que pronto lo iban a estar.

Una gestión responsable y coherente

Mbr-administradores.es se ha hecho cargo, en lo que va de año, de realizar la gestión contable de nuestra comunidad, de cobrar los recibos y cuotas, pagar a nuestros proveedores y asegurar el pago de los morosos (que también hay alguno por desgracia en nuestro edificio). Además, a final de año elaborará los presupuestos anuales. Su gestión ha sido modélica y así me lo están haciendo ver mis vecinos, que están encantados.

En lo que al tema personal se refiere, contratar a esta empresa me ha reportado muchos beneficios. Por suerte, he seguido disponiendo de tiempo libre para ser persona y para evadirme de todo lo que supone el trabajo. Eso no quiere decir que haya ‘pasado olímpicamente’ de la comunidad, porque me he encargado de revisar que todo se estuviera haciendo en orden y teniendo en cuenta los deseos de los vecinos, cuestión esta que para mí es y será fundamental. El buen trato que me han dado los profesionales de MBR-Administradores junto con un servicio serio y acorde a nuestras necesidades me ha facilitado mucho la labor.

La experiencia está siendo fantástica y Marina, la mujer a la que le toca ostentar la Presidencia para el año 2017, ya me ha comunicado que seguirá trabajando con nuestros administradores de cara al próximo año. Sin lugar a dudas, cuando se realiza una gestión de primer nivel la confianza aflora. Y de qué manera.