Tu negocio de belleza y tu hipoteca son compatibles

17 agosto, 2015
Tu negocio de belleza y tu hipoteca son compatibles

Parece imposible, pero incluso con una hipoteca se puede compaginar un negocio o el placer de seguir haciendo algunas de las cosas que hacíamos antes. La clave está en el ahorro en determinados productos. El negocio del aspecto, la peluquería y la imagen es uno de los ámbitos en los que más dinero se invierte en productos, ya que el cliente demanda calidad para su imagen personal. Esta tienda de productos de peluquería, proporciona a los profesionales de la estética una salida a este conflicto.

Si tienes un negocio de peluquería y una hipoteca, respira, no se acaba el mundo. La virtud consiste en saber dónde adquirir tus productos con el mayor volumen de ahorro. Y, por supuesto, de eso no cabe duda, sin que nuestro trabajo final con respecto al cliente pierda calidad ni efecto.

Es cierto que el negocio de la peluquería ha sufrido la crisis de una manera quizás más fuerte que otros ámbitos. La necesidad provoca la mañana –dicen– y la reducción en los salarios o incluso el paro en numerosas familias han provocado que el gasto de peluquería sea convertido en un lujo. Esto implica que cada vez se visite menos el centro de belleza y se opte por soluciones alternativas, como cortarse el pelo en casa o arreglar nuestro aspecto desde nuestro cuarto de baño. En el tema del ahorro, cualquier céntimo cuenta, mucho más si tienes el cargo de una hipoteca a la espalda.

Pero no solo el cliente se ve forzado a ahorrar, puesto que no solo él es quien tiene hipotecas y gastos imposibles de reducir. Lo mismo les ocurre a los profesionales, con el agravamiento de que en los temas de negocio, reducir el precio implica reducir la calidad en muchas ocasiones. Con el negocio de la peluquería, la estética y la belleza, esta reducción del presupuesto disponible para surtir nuestro centro de productos de calidad puede suponer un descenso de los clientes si el producto se resiente debido a las estrecheces de nuestro bolsillo. Por eso Pelumarket contribuye a que la calidad no se esfume al reducir costes, ofreciendo productos de calidad para nuestro negocio a un buen precio y, según el gasto, eliminando los portes. Con productos de primera calidad y trabajando con las mejores marcas, la empresa garantiza la eficacia de todo lo que vende. Por otra parte, favorece al comprador con su sistema de adquisición de productos online, siempre de agradecer en el caso de los autónomos, como suele ser el caso en los centros de belleza, por lo general negocios propios y ostentados por el mismo trabajador o por, al menos, uno de ellos.

Productos para la estética de la mujer (cabello, tintes profesionales y de incontables coloraciones, champús para todos los tipos de cabello, lacas, productos con argán, permanentes, tratamientos de queratina y serum, maquillajes y esmaltes de uñas profesionales… todo lo que puedas imaginar en cualquier centro de belleza), para el hombre (afeitado, tratamientos anti caída o de fijación para el cabello, champús especiales, etc.), además de los mejores productos electrónicos, tales como secadores, planchas, maquinillas para cortar el pelo o rizadores, entre otros productos electrónicos profesionales. Incluso accesorios para mejorar el trabajo de peluquería y la higiene: papel, guantes de látex, complementos para llevar a cabo un mejor tinte del cabello, fundas para mantener los sillones limpios… Cualquier ahorro es bueno, ninguno es suficiente, por lo que toda ayuda se agradece a la hora de compaginar los gastos de una hipoteca, como hablábamos anteriormente, con la efectividad de nuestro negocio. Gracias a empresas como Pelumarket. The Beauty Shop, destinadas a profesionales del sector, la calidad no está reñida con un buen precio; ni el ahorro implica la utilización de productos menos profesionales y con peores resultados. Porque nuestro negocio es la única fuente de ingresos de nuestra vida y hay que cuidarlo, sobre todo a nuestros clientes, principal baluarte. Sin él, sin ellos, no habrá hipoteca, ni casa, ni nada.

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