El proceso de compra de una vivienda merece un final alegre y divertido

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Antes de hablar de un asunto como lo es la obtención de una vivienda, hay que ser meridianamente claros a la hora de exponer cuál es la situación actual en este sentido. Teniendo en cuenta cómo está la sociedad y la economía en los momentos en los que nos encontramos, podemos afirmar que obtener una hipoteca es más complicado que en ningún otro momento de la Historia. Y lo es principalmente porque la capacidad de ahorro de las familias se ha visto mermada como consecuencia de un aumento tremendo en los costes de la vida y el aumento bastante menos significativo en el importe de los salarios, lo que ha hecho que el poder adquisitivo de la gente desciende de una manera considerable.

Es difícil… pero no imposible. Por eso he querido escribir este artículo y comentaros un poco cómo fue mi situación y la de mi pareja, que estábamos buscando una vivienda en una zona tan complicada como lo es el sur de la Comunidad de Madrid, en municipios como lo son Getafe o Leganés. Por un lado, quiero que todos y todas sepáis que no es fácil, no quiero engañar a nadie, pero por el otro quiero haceros ver que hay posibilidades y que es posible encontrar algo que os termine encantando, un lugar en el que desde luego podáis empezar un proyecto de vida, una pieza angular sobre la que vaya a girar a partir de ahora vuestro día a día.

Nosotros siempre hemos vivido de alquiler desde que vinimos a Madrid a vivir. Primero por obligación, porque vinimos a estudiar a la capital. Pero después, cuando empezamos a trabajar, nos vimos obligados a seguir de alquiler porque era realmente difícil disponer de los ahorros suficientes para afrontar el pago de la entrada. Sabíamos que tendríamos que esperar algunos años hasta tener la posibilidad de conseguir una vivienda que fuera acorde a lo que necesitábamos. Esta es una de las inversiones más grandes que podemos hacer a lo largo de la vida y no podemos elegir cualquier cosa porque la calidad de vida y el bienestar que vamos a tener va a depender totalmente de ello.

No voy a negar que el tema nos preocupaba y mucho. A las conversaciones que iban saliendo con familia y amigos al respecto de este tema se le unía el hecho de leer noticias como la que os vamos a enlazar a continuación. Procede del diario Público y aseguraba que, en el año 2023, la firma de hipotecas en España se había desplomado en un 17’8%. Nosotros veíamos lógicos ese dato teniendo en cuenta todas las condiciones que ponían los bancos para formar una hipoteca y la cantidad de dinero que era necesaria para hacer frente a un bien como del que estamos hablando. Está claro que eso necesita una regulación urgentemente y eso, al menos a nosotros, nos daba la sensación de que acceder a la compra de una vivienda era imposible.

Nos fastidiaba mucho este tema porque sabíamos perfectamente que, en cualquier otra época pasada, podríamos haber costeado el asunto. Somos dos personas que se encuentran indefinidas en su puesto de trabajo y que ganan un dinero que supera el Salario Mínimo Interprofesional. Si nosotros no podemos costear una hipoteca según el banco, ¿quién sí podría hacerlo? ¿Solamente la gente que tuviera más dinero? ¿Qué hay de los demás? ¿Este tema nos obligaba a vivir de alquiler en un mercado en el que ese pago es, además, cada día más grande? La verdad es que todo esto nos hizo pensar que la sociedad tiene que reflexionar y exigir cambios.

Empezamos a buscar pisos en las dos localidades madrileñas de las que os estaba hablando más arriba. Habíamos ahorrado durante años para poder tener la posibilidad de hacer frente a los gastos de entrada, que se dividían en: honorarios para la inmobiliaria, honorarios para el representante financiero que nos debía conseguir la hipoteca, el impuesto de transmisiones patrimoniales (ya que el piso que nos podíamos permitir no era de nueva construcción) y los demás gastos de notaría y gestión. En total, creo recordar que teníamos que pagar 28.000 euros (quizá ahora comprendáis lo que os estaba diciendo más arriba) y hubo pisos que empezaron a encajar en nuestras pretensiones.

Vimos uno que nos encantó y al que le dimos la aprobación. Llegamos a un acuerdo con el dueño y la inmobiliaria a través de la cual lo estaba vendiendo, pero el destino nos tenía reservada una triste sorpresa porque, el mismo día de la tasación, el dueño se echó para atrás de manera incomprensible. Como comprenderéis, nuestro cabreo fue tremendo porque la verdad es que nos habíamos enamorado del piso y estaba bien situado dentro del municipio de Getafe. El caso es que no pudimos hacer nada para poder quedárnoslo y la búsqueda tuvo que continuar por mucho que nos doliera.

Pero la verdad es que el destino muchas veces es caprichoso. Después de un par de meses más de búsqueda, vimos con otro peso que nos encajaba bastante y que resultaba ser el que se encontraba justo a nuestro lado, puerta con puerta, con el piso en el que vivíamos de alquiler. Negociamos el precio y finalmente llegamos a un acuerdo de compra por una cantidad similar a la que íbamos a haber pagado por el piso de que os hablaba en el párrafo anterior. Era una operación todavía mejor que aquella. Y, como no podía ser de otra manera, no pensábamos en dejarla escapar. En esta ocasión, sí que llegamos a buen puerto.

Por supuesto, he continuado muy pendiente de las distintas informaciones que han ido saliendo a lo largo de estos meses en los medios de comunicación en relación al tema de la vivienda. Os voy a dejar una continuación que se publicó en el portal web del diario El Economista y que decía que las hipotecas superaron las 400.000 firmas en 2024 con el importe medio más alto desde la burbuja. Entre esa cantidad de firmas se encuentra la nuestra, y aunque es verdad que hemos adquirido nuestro peso a un precio bastante alto, sabemos que va a ser una muy buena inversión porque se encuentra en una zona perfecta. En el caso de que nos vayan mal las cosas y que tengamos la necesidad de vender, nunca vamos a salir perdiendo ni un solo euro.

Llegó el momento de celebrar   

Como suele suceder en todos los campos de la vida, aquello que se consigue después de mucho trabajo y sufrimiento merece ser celebrado por todo lo alto. Y eso era lo que pensábamos hacer en cuanto llegara el día de realizar la mudanza. Bueno, para ser más exactos, para cuando hubiéramos completado esa mudanza ya estuviéramos viviendo de manera regular en el piso. Eran muchas las personas cercanas a nosotros a las que habíamos informado de cómo había funcionado tanto este proceso como el anterior. Y queríamos que se cerrara el círculo haciendo que esas mismas personas formarán parte de la celebración de nuestra victoria particular.

Después de buscar piso, solicitar la hipoteca, que la tasación de nuestra nueva vivienda saliera acorde al precio de compra, la firma de contratos, la gestión de todos los pagos de los costes de entrada y la mudanza, llegaba la hora de disfrutar. Y la fiesta que organizamos para familia y amigos queríamos que fuera memorable. Para ello, lo que decidimos fue organizar una fiesta de disfraces y que cada uno viniera con el que más le apeteciera con la única condición de que viniera con intención de disfrutar y pasarlo bien. Tenemos que decir que esta idea fue un éxito. Hablando entre nosotros, nos dimos cuenta de que la mayoría habíamos escogido el disfraz en la misma tienda, La Casa de los Disfraces, principalmente porque tenía cosas para todo tipo de personas: hombres, mujeres, adultos y niños. Y de temáticas diversas, por cierto.

Llevamos ya unas semanas viviendo en nuestro nuevo piso y la verdad es que todavía guardamos un gran recuerdo de lo que fue aquella noche en la que organizamos la fiesta. Estamos seguros de que esa noche va a permanecer en nuestra memoria durante muchos años porque fue la culminación de un proceso largo y ciertamente complicado y porque acabó de la mejor manera posible, con la compra de un piso en el que vamos a vivir bien y con la alegría de toda nuestra familia. ¿Qué puede haber más agradable que todo eso?

Es posible que muchas de las personas que hayáis leído este artículo os encontréis en búsqueda activa de una vivienda para comprar. Y seguramente ya os hayáis dado cuenta de lo complicado que puede resultar. Os he comentado todo lo relativo a mi caso para que sepáis que no es imposible obtener una vivienda que cumpla con los requisitos que necesitáis. Todos los esfuerzos que realicéis van a tener su premio al final… y será entonces cuando podréis concluir el proceso con una sonrisa y con una fiesta, tal y como hicimos en nuestro caso.

 

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