Las zonas exteriores son unas de las partes más atractivas de una vivienda. Vivir en un chalet con jardín, en una casa con patio o en un ático con terraza es un lujo. Sin embargo, estas zonas de la casa solo las disfrutamos cuando hace buen tiempo. Te comentamos en este artículo algunas soluciones que podemos aplicar para aprovecharlas todo el año. Sus pros y sus contras.
Una casa con jardín es el anhelo de algunas personas y el orgullo de otras que tienen el privilegio de vivir en ellas. Un espacio natural que nos permite disfrutar con intensidad el verano. En él se suele colocar una piscina, hacemos barbacoas y disfrutamos de alegres veladas con los amigos. En invierno, a penas lo utilizamos y lo único que nos da es trabajo.
En las casas de los pueblos, el patio es el centro neurálgico de la vivienda. En Andalucía, que acostumbran a llenarlos de macetas, es un lugar mágico en el que relajarse con amigos, acompañado de una copa de vino y algunas tapas caseras. Pero la vida en los patios sigue el ritmo de las plantas. Explosiona en primavera, rebosa vitalidad en las noches de verano, y se vuelve mustio con la llegada del otoño.
En las ciudades, vivir en un ático con terraza es una maravilla. Son viviendas con mucha personalidad. La terraza nos carga de luz, energía y vitalidad y nos induce a volcar nuestra vida doméstica hacia el exterior, sin tener que salir de casa. A pesar de ello, si somos fríos analizándolo, ese lugar tan seductor solo lo usamos 5 o 6 meses al año.
¿Cómo aprovechar estas zonas exteriores por más tiempo? Te comentamos algunas de las soluciones más utilizadas.
Cerramiento de aluminio o PVC.
Cerrar una terraza con ventanas correderas de aluminio es una alternativa bastante extendida y que seguro que has visto en más de una ocasión. De esta manera se transforma un espacio de la vivienda que apenas se utiliza en una dependencia útil.
El problema de esta opción es que desnaturalizas por completo la terraza. Se transforma en otra cosa. Lo más normal, en las viviendas habituales, es que se convierta en una especie de trastero. Un sitio en el que colocamos los objetos que habitualmente no solemos utilizar y que dentro de la casa no hacen más que estorbar.
En algunos apartamentos turísticos se acristala la terraza y se aprovecha para colocar una cama más. Una manera de ampliar las plazas de ocupación. Queda gracioso si vas a alojarte allí 15 días, pero no es una opción útil si tuvieras que vivir es ese piso todo el año.
El cerramiento de aluminio tiene el problema de que no aísla bien el espacio. No es un buen aislante térmico. Las terrazas cerradas con este sistema suelen ser frías en invierno, lo que limita bastante su usabilidad,
En su lugar podemos cerrar la terraza con ventanas de PVC, pero volvemos a tener el mismo problema de fondo. La dependencia ha dejado de ser una terraza.
Cortinas de cristal.
Una opción moderna e interesante para cerrar zonas exteriores son las cortinas de cristal.
Las cortinas de cristal son paneles de vidrio móviles que se deslizan sobre guías sin necesidad de perfiles metálicos, lo que permite crear cerramientos transparentes y discretos en balcones, terrazas, porches o pérgolas. Su diseño ofrece un cierre prácticamente hermético cuando están desplegadas, ya que las hojas encajan entre sí sin dejar huecos por donde se escape el aire. El aislamiento acústico y térmico depende principalmente del grosor del vidrio, lo que hace que este sistema resulte eficaz sin añadir estructuras pesadas. Además, dejan pasar la luz natural sin generar un efecto de aumento de temperatura, algo que las convierte en una solución interesante como protección solar.
Una de sus grandes ventajas es que su instalación apenas requiere obra, especialmente si se emplean para cerrar espacios abiertos. En cuanto al mantenimiento, basta con limpiar los cristales como si fueran ventanas convencionales. Desde el punto de vista legal, el artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que no se pueden hacer reformas que modifiquen la estética del edificio, pero las cortinas de cristal, al no incorporar perfiles visibles, no alteran la fachada. Esto las convierte en una opción viable en la mayoría de comunidades.
El periódico digital Noticias de Guipúzcoa señala que instalar cortinas de cristal puede incrementar notablemente el valor de la zona acristalada, llegando incluso a duplicarlo o triplicarlo, un aspecto especialmente atractivo si se prevé alquilar o vender la vivienda. Más allá de ese beneficio económico, este tipo de cerramiento transforma la manera en que se disfrutan los espacios. Permite aprovechar al máximo la luz del día, crea ambientes diáfanos gracias a la ausencia de perfiles que interrumpan la visión y aporta un toque moderno tanto al interior como al exterior de la casa.
Techos móviles.
Los techos móviles son interesantes para cerrar zonas exteriores como los patios de las casas. Son correderos, igual que un toldo, lo que permite utilizar el patio de forma tradicional en verano y usarlo durante todo el año al quedar protegido del viento y la lluvia.
Los podemos encontrar en lonas de diferentes colores, pero lo más interesante es instalar uno de vidrio o de policarbonato transparente que permitirá la entrada de luz natural sin obstáculos ni matizaciones. Es como estar al raso, pero protegido.
Los techos móviles actuales funcionan con automatismos. Se corren y descorren mediante un motor que accionamos con un mando a distancia similar al de una puerta de garaje. Lo que hace más cómodo su uso.
En cuanto a sus desventajas, cabe destacar que solo se puede utilizar en espacios acotados por 4 paredes. Es más difícil instalarlo en un jardín o en una terraza, a no ser que levantemos las paredes que quedan huérfanas con paneles de vidrio, creando una especie de urna.
Según los expertos, también es más costoso y complicado que instalar que un techo fijo.
Las pérgolas bioclimáticas.
Estas pérgolas son una opción moderna que nos permite aprovechar por más tiempo los espacios exteriores de las viviendas. En palabras de los instaladores de Rolltec, una empresa de Alicante especializada en cerramientos de exteriores, y que tiene este producto en su catálogo, con la pérgola bioclimática se pueden disfrutar los 365 días del año al aire libre. Ya que esta pérgola protege de la luz solar, la lluvia, el viento, el frío y el calor.
Estas pérgolas, aparentemente, son sencillas de instalar. Constan de 4 pilares metálicos sobre los que se levanta un techo especial, y es ahí donde está intríngulis de su funcionamiento, que está formado por láminas que podemos ir cambiándolas de posición en función de las circunstancias climatológicas y de nuestros gustos.
Así, por ejemplo, el techo se puede quedar completamente cerrado, impidiendo el paso de la lluvia o del viento; con una inclinación determinada, que genere sombra, pero no impida el paso total de la luz solar; o colocadas en vertical, para disfrutar de una noche estrellada.
Las patas metálicas, normalmente, se atornillan al suelo sobre una base de hormigón, lo que les da una completa estabilidad. La inclinación de las láminas del techo se regula con un mando a distancia. Lo que nos permite un control total del aislamiento de la zona. Quedan perfectas en jardines, pero también se pueden colocar en terrazas de áticos.
En cuanto a sus inconvenientes, yo veo que los cuatro lados de la pérgola se quedan desprotegidos. Lo que puede hacer que entre el frío y el viento. De todos modos, estamos hablando de uno de los mejores sistemas para el acondicionamiento de exteriores.
Cápsulas Garde Pod.
Esta es una solución relativamente nueva que encontramos con asiduidad en grandes almacenes de bricolaje. Se trata de casetas prefabricadas, en plástico o madera, que se pueden instalar en un jardín o en cualquier zona exterior.
El blog Madera 21 nos habla de una oficina en madera que diseñó un estudio londinense con motivo del confinamiento del COVID-19. Se trataba de una atractiva caseta, con todo el frontal acristalado, que estaba compuesto por paneles prefabricados, y que el usuario podía instalar en su jardín siguiendo las instrucciones. Como si montara un mueble de Ikea. Una solución original para practicar el teletrabajo.
He visto varias cápsulas de este tipo, no en concreto la última que te he hablado, y son llamativas. Es como si vivieras en la casa de David el gnomo. La cantidad de aplicaciones que te ofrecen son innumerables. Las puedes utilizar como taller, para hacer bricolaje en casa, como habitación de invitados, como estudio artístico o como trastero.
El problema que yo veo con estas cápsulas es que no son un cerramiento en sí. No te van a permitir utilizar la terraza o el jardín como tal. Solo son una dependencia prefabricada que colocas allí.
Como ves, tienes diferentes opciones para acondicionar la zona exterior de tu casa para utilizarla en invierno. Todo es cuestión de estudiar cuál es la más adecuada.