Ya pueden decir los políticos lo que quieran, por ejemplo el mismísimo Pedro Sánchez, que dice que la economía va como un cohete, que nadie nos puede quitar de la cabeza el gran problema que está viviendo este país con la vivienda. Y más concretamente el drama, sí, drama, que viven los jóvenes para poder comprarse una casa.
Y solo hay que contar un caso personal para saberlo. Ahora bien, también os digo que además de contaros el problema que padece España os voy a dar la solución. Pero para eso habrá que seguir leyendo un poco más. Primero os cuento un poco más sobre vida, una vida que seguro que más de uno también estáis viviendo.
“Me levanto cada mañana en el cuarto que alquilo en un piso compartido con tres personas más. Tengo 28 años, trabajo 40 horas semanales y aún no puedo permitirme vivir solo”. Seguro que esta frase la puede firmar cualquier joven que haya decidido dar el paso de dejar el nido familiar y emprender vida solitaria, que nunca lo será. Y la verdad no, no es que me guste la compañía constante ni que quiera ahorrar para un viaje. Es que, simplemente, no puedo pagar un alquiler decente. Como yo, millones de jóvenes en España. ¿Verdad?
Los datos son claros, supongo que el señor Sánchez no los sabe. Según el Observatorio de Emancipación Juvenil del Consejo de la Juventud de España, solo el 15,9% de los menores de 30 años ha conseguido emanciparse. Y claro, no por falta de ganas que luego me hace mucha gracia escuchar a los cuñados que dicen que es porque con los papis se vive muy bien. El precio medio del alquiler en ciudades como Madrid o Barcelona supera los 1.200 euros mensuales, mientras que el salario medio juvenil ronda los 1.100 euros netos. Las cuentas no salen. ¿A qué sí?
Como anécdota. Hace poco vi un piso de 22 metros cuadrados por 850 euros en el centro. Sí, 850. Sin luz natural y con una ducha tan estrecha que uno casi tiene que elegir entre levantar los brazos o girar el torso. ¿Estamos de broma? Señor Sánchez esto no es un cohete.
Un poco de luz
Pero no todo es pesimismo. Es el momento de mirar al futuro y ver un poco de luz, aunque es cierto que el túnel es muy oscuro. Pues bien, en medio de este panorama agobiante, hay caminos alternativos. Uno de ellos, y es el que me salvó a mí, quizás no tan evidente, es el de estudiar y formarte. Vale, es muy fácil decirlo, pero qué se puede estudiar. Porque luego estudias algo y te ves con un trabajo a media jornada por 500 euros. ¿Cierto?
Pues en este caso mi recomendación es hacer un grado de turismo Y lo digo con conocimiento de causa: una amiga cercana lo estudió y hoy trabaja en una cadena hotelera internacional, con contrato fijo y sueldo competitivo. Tiene 26 años y ya se ha emancipado. Sí, en España. Así que yo he hice lo mismo. Me apunté a la Escuela de Formatic Barcelona, que la verdad es que te dan la confianza de saber que es una carrera muy práctica y que con las salidas que tiene puedes ver la luz.
Y creo que estudiar turismo es ir a lo fácil. ¿Por qué? Pues porque es una de las pocas industrias que no solo resiste, sino que crece. En 2023, España recibió más de 85 millones de turistas internacionales, una cifra récord. Y para sostener ese volumen de visitantes hacen falta profesionales formados, con idiomas, con visión global y empatía. No solo camareros y recepcionistas: también organizadores de eventos, agentes de viajes digitales, expertos en marketing turístico o gestores hoteleros.
Y es que ya puedes ir a cualquier lado que los turistas no paran de llegar. Ahora bien, es cierto que es una profesión sacrificada donde en muchas ocasiones te tienes que olvidar de descansar en verano y los fines de semana. Ahora bien, os puedo decir que hay vida durante el resto de la semana y de los meses. Y una buena vida y más barata.
sí que sí, la vivienda está mal. Muy mal. Pero hay formas de recuperar el control de tu vida. Y elegir bien tu formación puede marcar la diferencia. El grado en Turismo no es solo una carrera, es una puerta de salida a una vida más digna. Prueba porque lo vas a conseguir.