Un despacho de detectives resolvió el misterio de mis orígenes

15 mayo, 2016
Un despacho de detectives resolvió el misterio de mis orígenes

Me llamo Jia Li y fui adoptada a los ocho meses por una familia española que me aportó todo el amor y cariño que necesitaba para mi bienestar integral. No obstante, al molestarme cada vez más el misterio que flotaba sobre mi nacimiento y padres de sangre, decidí hace un poco más de un año contratar (con el respaldo de mis padres adoptivos quienes siempre me apoyaron en todo) los servicios del despacho madrileño de investigadores Castellana Detectives para saber más acerca de mis orígenes. Quería encontrar a mis padres biológicos, y conocer los motivos por los que me habían dado en adopción, no porque sintiera rencor o cualquier otro sentimiento negativo por el estilo, sino porque quería saber más acerca de mis orígenes. Quería ver a mis progenitores en persona, cara a cara para comprobar si me parecía o no físicamente a ellos, buscaba también averiguar si tenía hermanos o no. Por otra parte, estaba interesada en saber dónde vivían y de qué manera vivían. Asimismo, quería saber qué oficios desempeñaban, etc. En definitiva, lo que yo buscaba era conectar con mi pasado, mi historia, mi país natal y sus usos y costumbres porque el saber de dónde viene uno es fundamental para saber hacia dónde se dirige uno. Ello me parece en efecto fundamental.

Mis padres me entregaron toda la documentación que tenían

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Cuando por primera vez les hablé a mis padres de mi intención de encontrar a mis progenitores se sobresaltaron un poco pero no se extrañaron desmesuradamente por ello. Sabían que este momento llegaría tarde o temprano. Por lo cual, respetaron mi decisión e incluso me dijeron que me aportarían toda la ayuda que necesitaría, tanto personal como económica. Entendieron perfectamente que quisiera saber más acerca de mis orígenes. “¡Era normal!”, añadieron. De hecho, habían sido muy respetuosos con éstos, nunca cambiaron por ejemplo mi nombre de pila ni me lo “españolarizaron”, me llamaba Jia Li (que significa en chino “buena y hermosa”), tal y como me habían bautizado mis padres biológicos. Me entregaron toda la documentación que tenían en su posesión con respeto a mi adopción (el organismo a través del cual habían pasado para ello, el nombre del orfanato que fue durante unos meses mi casa, la ropita que llevaba cuando me depositaron ante el edificio, el amuleto que me habían dejado mis deudos y una fotografía en la que aparecía yo junto a otros niños y a una señora vestida de blanco y con cofia que debía ser una enfermera). Al poco tiempo, mis padres y yo nos pusimos a buscar un gabinete de investigación que fuera serio, y así fue como caímos con el despacho de Castellana Detectives. Según la descripción que leímos y las distintas opiniones que pudimos encontrar sobre éste, parecía tratarse de uno de los más prestigiosos despachos de Investigación Privada de España, tanto a nivel nacional como internacional. Les dejamos pues un mensaje y al día siguiente nos llamaron para concertar una cita. Lo recuerdo todo perfectamente como si fuese ayer…

De ello ha pasado, como lo he dicho más arriba, un poco más de un año. Gracias a estos geniales detectives y buenas personas (¡hay que decirlo también!), a día de hoy el velo negro que cubría mis orígenes se ha volatilizado. Sé que mis padres biológicos, unos pobres campesinos con dos hijas ya, al nacer yo –y además también hembra– se vieron “obligados” a abandonarme para que el injusto y duro régimen del país del hijo único (dos autorizados en el medio rural, como en mi caso) no les castigara. Hoy puedo decir con voz alta que lo que hicieron estos campesinos fue un acto de amor porque hubieran podido matarme como tantos otros hicieron. Sin embargo, ellos me dejaron frente a un orfanato, limpia, cuidada, bien tapadita y con un amuleto de la suerte. Un amuleto que verdaderamente me aportó mucha suerte. Suerte de haber sido adoptada y criada en un país democrático, suerte de tener a los PADRES que tengo, unos padres cariñosos, atentos que siempre me han apoyado en todo. Para acabar con este post, sólo añadiré que este verano con mis padres viajáremos a China. Me falta por ponerles caras y conocer a mis padres biológicos…