Las características de un buen abogado

12 abril, 2021
Las características de un buen abogado

Las características de un buen abogado suelen ser de lo más buscadas, tanto de la forma más común como en la red de redes. Los abogados son una de esas profesiones atractivas, pero que pueden ser complicadas en el caso de no ejercitarse bien.

En todos los países ser un abogado es algo que se considera bien, de hecho son muchos los bufetes que siguen pasando de padres a hijos. A ello también ha ayudado mucho el cine y los libros, donde siempre se les ha tratado con respeto, por lo general.

Virtudes de un abogado

Deberá generar confianza en la clientela, algo donde la integridad tiene mucho que decir. Los abogados tienen que ser sinceros con la clientela y al mismo tiempo cercanos para dejarle nítida la situación en la que pueda encontrarse y las salidas existentes.

Los casos pueden llegar a perderse y ganarse, pero si la clientela se lleva la sensación de que el abogado en cuestión es confiable, seguro que hablará muy bien de los servicios que realiza. Esto hará que pueda recomendarlo por boca a boca y en las redes sociales, incluso volviendo a él cuando haya un problema nuevo.

Pensemos en que sobre el profesional de la abogacía, como nos recuerdan los profesionales de Peñalva abogados, tienen mucha responsabilidad, y casos de gran importancia para sus cliente. Hay que ser próximos, tener ética y así los usuarios que acuden al despacho del profesional van a ver en ti no únicamente a un profesional, también a un amigo que se preocupará por solucionar tus problemas.

Discutir, persuadir y negociar

Estas tres son fundamentales para un abogado. La de discutir es clave y base en este trabajo. Cuando hay dos versiones se debe discutir sobre cuál de las dos puede ser la verdadera. Los abogados suelen discutir muy bien, donde hay que mostrar la opinión con coherencia y educación, así como tener la capacidad de poder contrastarla con la de la otra persona sin ser cabezones o histéricos.

La persuasión, aquí el abogado tiene que convencer al oponente de que la versión con la que cuenta es la acertada. Un momento en el que entrará en juego la capacidad para argumentar, pues en la persuasión hay que mostrar solidez en los discurso, para que los demás vean que tienen la razón, pero desarollando lógicamente las ideas.

Esta es una capacidad con la que muchas personas nacen, pero que se va adquiriendo con la práctica, por lo que se puede desarrollar.

Los abogados no hay que olvidar que tiene que ser también magníficos negociadores. En muchas ocasiones se deben sentar en una mesa y plantear intereses comunes que pueden llegar a evitar la vía judicial, por lo que el letrado  ostenta la capacidad para que se reúnan las partes y así tener un trato justo pensando en el beneficio de los defendidos. Siempre va a ser necesario contar con un carácter realmente conciliador, amable y capaz de escuchar otras versiones de lo sucedido.

La paciencia

Un buen porcentaje del ejercicio de la profesión de un abogado consiste en esperar. Hay que estar esperando a recibir la documentación que se solicite, así como esperar a cuando se determine la fecha en la que se fijen las fechas para una vista oral, así como también a que se resuelva un caso.

La paciencia es una enorme virtud en un abogado para que no llegue a desesperarse de tanto tiempo de espera. Se deben usar esos tiempos muertos para llegar a que se logre optimizar el trabajo y así dedicarlos a que el caso se prepare mucho mejor.

Pensemos que, por lo general, un abogado suele tener unas jornadas slaborales que pasan de las 8 horas, un trabajo duro que absorbe y que al final llevan ese maletín a todos los sitios, instalándose en la cabeza, donde puede haber caso que no van a salir hasta que se resuelvan.

Por todo esto, una de las principales virtudes que tendrá que tener el abogado es la desconectar de su trabajo. Los especialistas quemados no rinden bien y por ello corren el riesgo de que se resienta su trabajo, prestigio y hasta la vida familiar.

Por todo esto, pese a que es complicado, los profesionales tienen que saber delimitar bastante bien los límites existentes entre la jornada laboral y la vida personal, siempre que se pueda no mezclarlos.

Como ves, un buen abogado tiene muchos puntos que son importantes, pues como toda profesión, dedicarse a ello no es fácil. Tanto si eres profesional como si eres usuario, la importancia de todo lo que hemos comentado es vital.