Los nuevos negocios del vino

26 enero, 2016
Los nuevos negocios del vino

La vida transcurre en ciclos. Es innegable. De pronto, algo que creíamos desterrado al olvido vuelve a la palestra de forma más enérgica y se pone de moda otra vez. Es el ciclo sin fin, en el que todo va y viene con sorprendente oscilación. Una de las últimas resurrecciones que ha tenido lugar es, sin lugar a dudas, la del negocio del vino. Cuando parecía que cada vez se bebía menos vino, que quedaba como algo antiguo, de pronto las nuevas generaciones han sabido encontrar el placer vinícola. De esta forma, han empezado a surgir vinotecas pequeñas que se han instaurado como negocios en torno al vino, o incluso se han incluido en las nuevas viviendas pequeños espacios para cultivar el interesante mundo del vino, que por otra parte tiene muchísimo por descubrir aún.

Este pequeño repunte ha propiciado que el negocio de complementos y herramientas relacionadas con el vino se haya prodigado también en las ventas. Precisamente, empezando por esas pequeñas vinotecas de las que hablábamos, que se han empezado a instalar en las viviendas de aquellos que saben disfrutar de algo tan especial como el vino. Al principio, esta herramienta, similar a una nevera, puede parecer innecesaria, incluso una frivolidad. Sin embargo, existen multitud de razones que nos llevan a pensar en su adquisición como algo imprescindible para aquel que disfruta del vino y sus cambios. Porque el vino es un elemento cambiante, que madura, que modifica su sabor y sus aromas, y que hace todo esto en función del cuidado que le demos. El vino necesita sus propias condiciones: nada de luz del sol, por ejemplo, para que no se ponga malo; una temperatura sin cambios para que no amargue; que la botella esté siempre tumbada y el líquido pueda contactar con el tapón de corcho, etc. De esta forma, si respetamos las necesidades del vino, éste nos devolverá su mejor cara y podremos disfrutar mucho más de nuestras cenas  y comidas a su lado. Por lo tanto, no es para nada una tontería, ni una frivolidad, como podíamos pensar. Además, en los últimos tiempos, con la nueva proliferación de amantes del vino se han empezado a distribuir algunas vinotecas baratas, que permiten a los aficionados a este brebaje disfrutarlo y mantener sus cuidados y sus propiedades sin que su bolsillo se resienta de una forma muy evidente.

Y es que, viviendo en España, donde el vino es un artículo de calidad incuantificable, sería un delito no disfrutar de este complemento gastronómico de la forma correcta y más productiva. Aunque esa preparación del terreno suponga un desembolso extra (ya avisamos de que, si se busca en los lugares adecuados, tampoco será para tanto). En torno al creciente y renovado negocio del vino se colocan, como si fuesen esas rémoras que acompañan a las ballenas y se nutren de ellas, varios pequeños negocios. Se trata de los elementos que acompañan al vino y se instituyen como herramientas para favorecer su consumo ideal. Esto es: decantadores de vino, copas especiales para su disfrute y para el potenciamiento de sus propiedades aromáticas y sensoriales, sacacorchos más cercanos a lo profesional, dispensadores, tapones para vino y todo tipo de pequeños objetos, encarados al total y absoluto disfrute del vino, sin que este haya perdido ni una sola de sus propiedades.

Un negocio que antes se asociaba a un cierto nivel de gasto, para el que parecía que solo se podía disfrutar si se desembolsaba una cantidad de dinero importante, que de pronto, gracias a los nuevos llegados, y a un nuevo repunte de su uso gastronómico, vuelve a estar en la palestra de una forma más fuerte, pero también más económica. No importa los gastos que acumulemos en nuestro balance de fin de mes, ahora ya no es una limitación: el vino se acomoda a ellos y, si nos acostumbramos a buscar en lugares especializados, y nos hacemos con un equipo de complementos de calidad, nuestra casa podrá convertirse en “la casa del vino”. Para que lo podamos disfrutar desde allí sin ningún miedo, sin ninguna reserva, sin que nuestro bolsillo se percate apenas.

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